Terminar con las armas nucleares antes de que ellas terminen con nosotros

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Chris Zielinski (czielinski@ippnw.org)

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Resumen

Kamran Abbasi (1) |
Parveen Ali (2) |
Virginia Barbour (3) |
Marion Birch (4) |
Inga Blum (5) |
Peter Doherty (6) |
Andy Haines (7) |
Ira Helfand (8) |
Richard Horton (9) |
Kati Juva (10) |
Jose F. Lapena Jr. (11) |
Robert Mash (12) |
Olga Mironova (13) |
Arun Mitra (14) |
Carlos Monteiro (15) |
Elena N. Naumova (16) |
David Onazi (17) |
Tilman Ruff (18) |
Peush Sahni (19) |
James Tumwine (20) |
Carlos Umaña (21) |
Paul Yonga (22) |
Chris Zielinski (23)

  1. Editor jefe, British Medical Journal, Londres, Reino Unido
  2. Universidad de Shefffijield, Shefffijield, Reino Unido
  3. Medical Journal of Australia, Brisbane, Australia
  4. Medact, Colegio Universitario de Londres London, Londres, Reino Unido
  5. Neuróloga, Médico Generalista, Jesteburg, Hamburgo, Alemania
  6. Departamento de Microbiología e Inmunología, Universidad de Melbourne en el Instituto Doherty, Victoria, Melbourne, Australia
  7. Profesor de Cambio Medioambiental y Salud Pública, Londres, Reino Unido
  8. Médicos Internacionales para la Prevención de la Guerra Nuclear, Springfijield, EE.UU.
  9. The Lancet, Londres, Reino Unido
  10. División de Psiquiatría, Neuróloga y Profesora Universitaria en el Hospital Universitario Central de Helsinki, Helsinki, Finlandia
  11. Departamento de Otorrinolaringología – Cirugía de Cabeza y Cuello, Sala 10, Hospital General de Filipinas, Taft Avenue, Ermita Manila, Filipinas
  12. División de Medicina Familiar y Atención Primaria, Universidad de Stellenbosch, Stellenbosch, Sudáfrica
  13. Cardióloga, Complejo Ruso de Investigación y Producción en Cardiología; Profesora de la cátedra de Terapia de la Facultad n.º 1 en la Universidad Sechenov, Moscú, Rusia
  14. Presidente, Médicos Indios para la Paz y el Desarrollo, Ludhiana, India
  15. Departamento de Nutrición, Facultad de Salud Pública, Universidad de São Paulo, São Paulo, Brasil
  16. Profesora y Directora, Universidad de Tufts, Boston, EE. UU.
  17. Médico de Urgencias sénior en un hospital privado, Consejero Internacional, Sociedad de Médicos Nigerianos para el Bienestar de la Humanidad (SNDWM), Abuya, Nigeria
  18. Médicos Internacionales para la Prevención de la Guerra Nuclear, Universidad de Melbourne, Melbourne, Australia
  19. Profesor y Director, MBBS (Instituto de Ciencias Médicas de la India [AIIMS], Nueva Delhi), Nueva Delhi, India
  20. Profesor, Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Kabale, Kampala, Uganda
  21. Médico; DirectotVigilancia Epidemiológica, Ministerio de Salud de Costa Rica, Costa Rica
  22. Centro Médico y Laboratorio Medlynks CA; East African Medical Journal, Nairobi, Nairobi, Kenia
  23. Investigador Visitante, Universidad de Winchester y Presidente de la Asociación Mundial de Editores Médicos, Winchester, Reino Unido.

 

Este mes de mayo, la Asamblea Mundial de la Salud (AMS) votará sobre restablecer el mandato de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para abordar las consecuencias sanitarias de la guerra
y las armas nucleares (Organización Mundial de la Salud 2025). Los profesionales sanitarios y sus asociaciones deberían instar a sus gobiernos a que apoyen este mandato y el nuevo estudio exhaustivo de la ONU sobre los efectos de la guerra nuclear.

La primera bomba atómica explotó en el desierto de Nuevo México hace 80 años, en julio de 1945. Tres semanas después, dos armas nucleares relativamente pequeñas (para los estándares actuales) y de tamaño táctico desataron un cataclismo de incineración radiactiva sobre Hiroshima y Nagasaki. A finales de 1945, unas 213.000 personas habían muerto (Tomonaga 2019). Decenas de miles más fallecieron por las secuelas de los bombardeos.

El pasado mes de diciembre, Nihon Hidankyo, un movimiento que reúne a supervivientes de la bomba atómica, recibió el Premio Nobel de la Paz por sus “esfuerzos por lograr un mundo libre de armas nucleares y por demostrar mediante el testimonio de testigos que las armas nucleares no deben volver a utilizarse nunca más” (NobelPrize.org 2024). Para el Comité Noruego del Nobel,
el premio validó el derecho humano más fundamental: el derecho a la vida. El Comité advirtió que la amenaza de las armas nucleares es ahora más urgente que nunca. En palabras del presidente
del Comité, Jørgen Watne Frydnes, “es ingenuo creer que nuestra civilización pueda sobrevivir a un orden mundial en el que la seguridad mundial dependa de las armas nucleares. El mundo no
está destinado a ser una prisión en la que esperemos la aniquilación colectiva”. (Discurso de la ceremonia de entrega de premios de 2025). Señaló que nuestra supervivencia dependía de mantener
intacto el “tabú nuclear” (que estigmatiza el uso de armas nucleares como inaceptable moralmente) (Tannenwald 1999).